Historia

1- Los inicios y la conquista del Campeonato Federal

La historia de Nacional en básquetbol comienza en el año 1932, bajo la presidencia del Dr. José Ma. Delgado, cuando el también histórico dirigente Roberto Espil realizó la propuesta de incorporar este deporte a la institución. La idea era anexar al Club Nacional de Football la infraestructura que poseía en aquella época el Club Springfield, ya afiliado a la Federación Uruguaya de Basketball. Esta Liga, a su vez, había sido fundada en 1921 en sustitución de su antecesora, la Unión de Sociedades de Basket-ball. Al inicio del año siguiente, más precisamente el 26 de enero de 1933, la Comisión Directiva aprobó la mencionada incorporación, por la cual el plantel del Springfield pasa a representar a Nacional y su Comisión Directiva comienza  a actuar como Sub-comisión de básquetbol del club.

En forma casi inmediata llegan los éxitos deportivos. Alcanza en 1934 el vicecampeonato, detrás de Sporting. Al año siguiente Nacional logra por primera vez el título de Campeón Federal. Lideraba el equipo el “Caballero del deporte” Leandro Gómez Harley, deportista múltiple que también supo brillar en disciplinas como atletismo y remo. Lo acompañaban, entre otros, Héctor Ortiz Garzón, Amílcar Mesa, Cedros y Gregorio Agós. Precisamente Leandro, Gregorio y Amílcar integraron la Delegación Uruguaya a los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, bajo la dirección de Juan A. Collazo, en una competencia en la que Uruguay terminó séptimo.

Equipos de Nacional y Trouville en 1935, fuente:www.trouville.com.uy
En 1936 repite el vicecampeonato, también detrás de Sporting, para ser nuevamente campeón en 1937.Luego siguieron años de declive deportivo que culminó con el descenso en 1941 a Segunda de Ascenso.

2- Una década en Primera, de la mano de Alberto Feuerstein

En 1947, ya contando el equipo con el joven y promisorio valor Alberto “Trucha” Feuerstein, se consigue el retorno a Primera División, escoltando a Tabaré que resultara campeón. Y allí se inició un ciclo de varios años, en el cual, si bien no se obtuvo un nuevo título Federal, el equipo tricolor fue sostenido animador de toda esa década. Vale destacar la campaña de 1953, en la que los tricolores permanecieron invictos gran parte de la primera rueda y terminaron en destacada posición.

Feuerstein con la número 87.
Muchos de los espectadores de esa vieja guardia recordarán cuando el Estadio Centenario tenía su cancha de básquetbol. Estaba ubicada en medio de la Platea Olímpica, utilizándose la Tribuna para albergar a los miles de aficionados que convocaban los partidos que allí se jugaban, como los clásicos frente al rival tradicional, Peñarol.

El Federal de 1957 culmina con el descenso a Segunda, con un inmediato retorno a Primera División en la temporada siguiente. En junio de 1960, tras un torneo reducido correspondiente a la temporada 1959, el equipo desciende a Segunda iniciando un largo ciclo de ausencia del circulo de privilegio.

3- Los largos años de ausencia

Dos décadas enteras llevó retornar a Primera División. A lo largo de los 60 los avatares fueron un nuevo descenso, en este caso a Tercera, el rápido retorno a Segunda en 1964, y una dura sanción por profesionalismo en 1969, que trajo como consecuencia el descenso a Tercera para 1970, la decadencia no terminó allí sino que en 1974 se produce el descenso a la última divisional, Cuarta de ascenso.

Bajo la conducción técnica de José “Bocha” Losada, el equipo logró el campeonato de 4º en 1976, en 1977 en Segunda B y en 1978, ya con tercera unificada se obtuvo el vicecampeonato, detrás de Defensores de Maroñas. Fue una durísima competencia que implicaba visitar 15 canchas rivales y recibirlos a todos en el Parque. El ascenso a segunda se coronó en la cancha de Goes, frente al rival directo, Miramar, una noche de enero de 1979.


Nacional, 1978 en tercera de ascenso.
Ascenso a segunda en 1979.
La temporada de 1979 parecía que podía ser la de la concreción del retorno a Primera, pero hubo problemas internos y la subcomisión quedó acéfala en momentos cruciales de definición de los pases. Por ejemplo, Jeff Granger, que fuera contactado originalmente por Nacional, fue captado por Aguada y tuvo en este club una explosiva actuación con su compatriota Bacon, en el primer año de irrupción masiva de los americanos en Uruguay. Luego, a través de los años Jeff tuvo múltiples pasajes por el Club y quedó identificado con la casaca tricolor, más allá de haber defendido a varias instituciones de nuestro básquetbol.
Jeff y su hijo Jason, ambos tricolores.
4- La revolución del ’80 llega al básquetbol

En las últimas y decisivas presentaciones del equipo en ese Federal de Segunda de 1979, en la lucha por zafar de lo que hubiera sido un lapidario nuevo descenso a Tercera, se dio un caso insólito en el banco tricolor. A pesar de no ser el técnico del equipo ni tener vínculo formal con el club, José Losada dirigía desde atrás de la baranda, con más protagonismo que el técnico oficial, Jorge Estramandinoli.

En la última fecha, vencimos a Unión Atlética en el Parque Central, consiguiendo la permanencia. Esa noche histórica, 31 de enero de 1980, Dante Iocco asumía su primera presidencia en el Club, y en una clara señal de lo que sería su apoyo al deporte del cesto se trasladó esos pocos metros de la Sede a la cancha para presenciar, ya como presidente en funciones, el final de ese dramático y decisivo encuentro.

Nacional empezó ese año a convocar multitudes a todos los partidos. Oficiaba de local en el Cilindro, y cómo sería la cosa que, al igual que pasa con el fútbol y el Estadio Centenario, muchos rivales fijaban el Estadio Cerrado Municipal, tentados por una jugosa recaudación. Tras un dramático final de campeonato, Trouville ganó el título y el primer ascenso, y Nacional y Olivol Mundial empataron el segundo puesto y debieron definir en partido extra, en el Palacio Cr. Gastón Güelfi el acompañante de los rojos de Pocitos. Ganó Olivol con una impresionante actuación de su americano, que marcó la diferencia.

Se redobló la apuesta al año siguiente: Ese año se ganó todo, el Preparación, el ascenso y el Federal, delante de Goes que dirigido por Oscar Moglia logró la otra plaza. La fecha del ascenso, 20 de diciembre de 1981; el tanteador, Nacional 91 Welcome 79.; el escenario, el de Atenas, debido a que el Cilindro estaba en reparación. Un hincha anónimo comentó esa noche: “Y pensar que bajamos en esta cancha”, aludiendo al descenso de 1960 ocurrido en el escenario de los “alas negras”.

El ascenso a primera en 1981.
5. El retorno a los primeros planos: bicampeón invicto de la liguilla

Con toda la expectativa que se puede imaginar, la tricolor volvió a disputar el Federal de Primera, se ingresó entre los 6 primeros y se clasificó para la Liguilla, que daba al ganador la chance de disputar un lugar para el torneo de Campeones.

En la liguilla no se aplicaba la limitación de “no oriundos”, y además podía incorporase refuerzos. Con un muy competitivo equipo titular más la posibilidad de recambio, se ganaron los 5 partidos obteniendo el petit torneo en forma invicta. La consagración fue el 18 de marzo de 1983, Nacional 103 Bohemios 99. Antes de esta conquista tricolor, solo Sporting y Atenas habían logrado ganar este hexagonal.
Uno de los tantos encuentros frente a Sporting por la Liguilla.
El año siguiente, con Granger en lugar de Malcom como extranjero, pero manteniendo la base de años anteriores y a Espasandín como DT, se mejoró la figuración en el Federal al obtener el vicecampeonato, detrás de Bohemios. Lo más destacable, se volvió a ganar la Liguilla, también en forma invicta. El cierre, al igual que en el año anterior, fue frente a los albimarrones, 102 a 90, el 20 de febrero de 1984.

En estos años volvió a cobrar vida el clásico con Peñarol, alcanzándose un grado de convocatoria y atractivo basquetbolístico pocas veces visto. Se destaca las victorias logradas en las mencionadas liguillas en que Nacional fue campeón: el 2 de marzo de 1983, 84 a 82, en final electrizante y el 17 de febrero de 1984, 87 a 80, tras gran remontada en los últimos minutos.
Clásico en 1984.
En 1984, tras 48 años, tuvimos el honor de tener un basquetbolista de nuestras filas en los Juegos Olímpicos. Fue el caso de Luis Eduardo Larrosa en la selección que lograra el sexto puesto en Los Angeles, en la última presencia olímpica del baloncesto celeste.

En 1985 cambió el régimen de disputa. Se introdujeron los play offs y las ruedas finales para definir el título y los descensos. Lamentablemente ese año nos tocó descender, tras definir con Trouville al mejor de tres partidos.

6. Años de alegrías y sinsabores

Desde ese momento hasta el final de la historia de los campeonatos Federales, Nacional alternó las desazones de bajar a Segunda, con la alegría de retornar al círculo de privilegio. En 1986 se volvió a Primera junto con Verdirrojo.

La reglamentación de ese año habilitaba a los dos clubes recién ascendidos de Segunda a disputar, con la posibilidad de reforzarse, la Liguilla de fin de temporada. En el siguiente Federal, 1987, accedimos por última vez a la Liguilla.

En 89, 90 y 91 disputamos siempre la ronda del descenso, con suerte dispar. En 1989, cuando nadie daba nada por nuestra suerte, hubo que definir la permanencia frente a un fuerte equipo de Welcome, contra todos los pronósticos, Nacional no solo le ganó, sino que le ganó muy bien al equipo rojiblanco.
En el 90 nos salvamos tras definición al mejor de tres con Larre Borges y en el 91, a pesar de disputar una buena ronda final, no conseguimos salvarnos por el lastre de los puntos de la temporada.

En el 92 volvimos a subir, como Campeón, dirigidos por Jorge Campaña, junto con Trouville.

El equipo de 1992 que logró nuevamente el ascenso.
En el 93 volvimos a bajar. Para el retorno se armó en 1997 lo que se dio en llamar, el “dream team”, con figuras de la talla del Fefo Ruiz, el Gato Perdomo, el panameño Medrick, entre otras, bajo la Dirección Técnica de Pedro Pereira.
Parte del "Dream Team".
Se volvió a descender en 1999, para retornar luego como Campeón Federal 2001 de Segunda de ascenso. El decisivo juego, en el Parque, fue victoria contundente sobre Tabaré, 101 a 83. Se bajó al año siguiente, para culminar la historia de los campeonatos Federales en 2003, en un puesto intermedio de la divisional de ascenso.

El último ascenso en el Parque Central en el 2001.
7. Nuestra historia en el Metro

Creada la Liga Uruguaya de Básquetbol, se ideó a partir de 2004 el Campeonato Metropolitano que agrupa a los equipos de la capital que pugnan por los ascensos a la Liga. No a la inmediata siguiente sino a la posterior, que empieza un año y medio después de terminado el Metro. Todo esto en una planificación que busca, al decir del entonces Presidente de la FUBB Ney Castillo, “que la pelota pique todo el año”.

Durante las primeras ediciones de este campeonato, Nacional ha estado más de una vez a un paso del ascenso. En 2004, cuando a pesar del aporte de Esteban “NBA” Batista, se perdió contra Sayago la semifinal que definía una de las dos plazas.


Esteban Batista con la camiseta de sus amores.
En 2008 cuando perdimos con Aguada la final de la ronda final que definía el segundo ascenso. En ese año volvió al Club Luis Carpio, para terminar su dilatada y destacada trayectoria deportiva con la blusa alba.
Carpio frente a Aguada, un Cilindro que vibró con los colores de Nacional.

De la campaña 2009 nos queda la imagen del increíble repunte a tres fechas del final, cuando el equipo estaba dos puntos abajo del penúltimo. Ganó los tres al hilo, con particular mérito en los dos últimos, nada menos que frente a Welcome y Larrañaga que terminaron siendo finalistas por el segundo ascenso. De esa manera agónica se pudo mantener la categoría.

La victoria en la hora frente a Larrañaga para conseguir la permanencia cuando todos los periodistas nos daban en tercera división.
8. El tan ansiado retorno a Primera

En el año 2011 se dio lo que todos esperaban, con un equipo parejo pero nada descollante que jugó cada partido como si fuese una final se logró el segundo cupo de ascenso tras vencer en las finales a Larrañaga.
Leo Vacca, el símbolo del hincha dentro de la cancha, con su casaca número 21 en honor al "Oreja" Rodríguez.
Lo más destacable de esta temporada fue la hinchada que explotó todas las canchas donde tocó jugar y el sacrificio del equipo que en una de las finales terminó ganando un partido con cuatro jugadores en cancha y sin público en las tribunas.
Festejos en la calle luego de ganar el partido con 4 jugadores, la comunión entre la hinchada y los jugadores fue fundamental.

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Gracias a Leandro Barrella por sus aportes en este artículo y a Flavio y Alejandro por las imágenes.

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